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ÚTERO-MEDUSA, el animal dentro del animal


El útero es una especie de bolsa formada por grupos de fibras musculares con una puerta de salida, el cérvix; donde estos grupos de fibras se concentran para poder cerrar la puerta herméticamente.



La finalidad de este cierre es poder sostener el peso del feto, de la placenta, del líquido amniótico contra la fuerza de la gravedad.


A la vez, este cierre (el cérvix) está dotado de un sistema de apertura que le permite dilatarse hasta 10 centímetros para que salga un bebé.



Este dispositivo de cierre y apertura, en el que participa el sistema neuroendocrino y neuromuscular depende de la sexualidad de la mujer; este mecanismo no es otro que la excitación del cuerpo femenino. El orgasmo femenino es quien acciona la apertura del útero.





Los dos grupos musculares uterinos principales son:


- los longitudinales (que tienen la función de vaciar y están enervados al sistema nervioso parasimpático)


- los circulares (de retener enervados al sistema simpático).



Cuando los longitudinales empujan hacia afuera, los circulares deben aflojarse y distenderse (igual que la vejiga urinaria).


Si el parasimpático solo se activa en estado de relajación y el simpático se activa en estado de alerta, es posible que el sistema nervioso simpático activado produzca resistencia y no permite el movimiento suave y sincronizado de las fibras musculares uterinas.


Esta es la razón por la cual podemos experimentar dos tipos de contracciones:


1/ contracciones patológicas : dolorosas, espasmódicas


2/ contracciones orgánicas: ultra placenteras



El miedo es incompatible con cualquier acto sexual ya que toda sexualidad, por definición, es la activación total del tono vagal, la extrema relajación, la confianza en el entorno, el apagado del sistema simpático y de la intervención del neocórtex.


LA RUPTURA DE LA UNIDAD PSICOSOMÁTICA ÚTERO - CONCIENCIA


El movimiento del útero es el ritmo suave y tierno, también ciego y todopoderoso, del mundo visceral.


Según la sexóloga Maryse Choisy, el orgasmo femenino “auténtico” no se produce ni en el clítoris ni en la vagina sino que tiene su origen en el cuello del útero…


El orgasmo cérvico-uterino difiere radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo y, sobre todo, en extensión. Es más difuso y termina por abarcar el cuerpo entero.



Frederick Leboyer escribía que el útero debería distenderse suavemente, con un movimiento rítmico y ondulante a lo largo de sus haces de fibras musculares, de arriba abajo, y tan suave y tierno como la respiración de una criatura cuando duerme plácidamente.




El obstetra Grantley D.Read en uno de sus estudios concluyó que el dolor constituye un sistema de defensa destinado a alertarnos de alguna agresión o disfunción de algún órgano o sistema



El anatomista Ambroise Paré en su tratado de anatomía dijo que la acción y utilidad de la matriz es engendrar con extremo placer



El desconocimiento del útero a día de hoy continúa siendo grande.

La socialización desde que eramos niñas en la inhibición sistemática de las pulsiones sexuales hace que no se establezcan las conexiones neuronales adecuadas para percibir nuestro útero.

Es la socialización en la ruptura de la unidad psicosomática útero-conciencia.



Cuando se recupera en alguna medida la conexión neuromuscular con el útero, su latido puede percibirse durante el orgasmo como una ameba que se encoge un poco para enseguida distenderse suavemente; distensión que se siente como un movimiento del útero hacia abajo, como un movimiento ameboide; o como el de un pez que se desliza en el interior de la cavidad vaginal.




Cuando el cuerpo de una mujer empieza a excitarse sexualmente (con movimientos pélvicos, el balanceo del útero, contrayendo y relajando muslos, glúteos o vagina) el útero empieza primero a temblar, como una medusa suspendida en el océano; y luego a latir como un corazón o como el cuerpo de una rana.


Sin embargo, en la antigüedad se conocía perfectamente la función sexual y erógena del útero.


En los primeros tratados de medicina de los antiguos griegos está contemplado el movimiento del útero; lo que después sirvió para dotarlo de carga peyorativa hablando de “un animal” que se mueve dentro de la mujer con una voracidad insaciable, animal dentro de otro animal.



Esta "voracidad insaciable" no se refiere a nada más que nuestra enorme capacidad multiorgásmica, consecuencia de nuestra gran capacidad sensitiva y


Así, poco a poco, animales que en otro tiempo tenía un significado erótico como la serpiente, la medusa o el pulpo se fueron convirtiendo simbólicamente en sucesivos monstruos a medida que la sexualidad de la mujer se dimonizaba, se convertía en lasciva y se

consolidaba el Patriarcado.



LA RECUPERACIÓN DEL ÚTERO


Las 4 cosas más básicas y fundamentales para recuperar nuestros úteros son:




1/ conexión a través del canal vaginal

(el verdadero acceso al útero y su pulsión se inicia con la recuperación de la sensibilidad, conexión y fuerza de nuestra vagina y es solo cuestión de prioridad y práctica: especialmente con los huevos de jade)




2/ el cambio de actitud ante el placer


(cultivar el reconocimiento de la función orgánica del placer, de regulación fisiológica, psicológica y hormonal)



3/ recuperación a través del neocórtex

(visualizarlo, pensar en él, conocer su función y mecanismo, recuperar el lenguaje del placer que hace referencia a él; un entrenamiento.)





4/ el propio orgasmo

( a fuerza de latir el útero pierde el estado de rigidez y deshace la tensión)




Dentro de este proceso de evolución y crecimiento personal en el que cada vez más humanos estamos inmersos, es esencial el conocimiento de nuestros cuerpos y nuestra energía sexual.


En el caso de las mujeres, las hembras humanas, necesitamos transformar, primero de todo, nuestros úteros espásticos en úteros relajados, necesitamos despertar este otro cuerpo que aún no conocemos pero que sabemos que está aquí.



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