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GUÍA ESPIRITUAL

No siempre estamos bien, no siempre estamos con energía, no siempre estamos contentas ni nos sentimos relajadas. A veces estamos desanimadas, sin energía, con pensamientos un tanto oscuros y nos sentimos ansiosas.


Parece una tontería escribir esto, pero andamos de unas maneras que igual nos ayuda ir recordando que a veces nos sentimos mal y, no es que esté bien, que lo está; es que además no podría ser de otra manera.


La cosa es qué hacemos con este “estar mal”, como aprendemos a integrar todas nuestras partes sin caer en lamentos ni autoexigencias y en cada "darnos cuenta" emerja una nueva visión de hacia donde tenemos que ir, cual es el siguiente paso en nuestro camino y que cada reconocimiento sea un detonante para tomar acción y hacernos cada vez más responsables de nuestras decisiones y nuestras vidas


Que el "estar mal" sea una pausa, un tiempo de atención y revisión de nuestra actitud, formas de pensar, tomar conciencia de a qué le dedicamos nuestro tiempo, en qué invertimos nuestro dinero, cuales son nuestras prioridades y, desde aquí, empezar a mover piezas día a día, momento a momento.


Hace tiempo que pienso en que esto del mundo del “crecimiento personal”, la espiritualidad y la conciencia se ha ido de madre…


Muchas cosas me vienen a la cabeza, muchas frases que parecen empoderantes y te hunden en la miseria con tanta imposición camuflada de sentimiento de paz y amor. La vida no es Disney World ni tiene que serlo para que todo vaya "bien"


Muchas personas, hombres y mujeres “conscientes” que escriben maravillas, que parece que llevan un largo e intenso recorrido de autoexploración, que incluso podrían parecer maestr@s, cuando los conoces y los ves actuar, o a veces solo como hablan y como se mueven, si estamos bien, bien atentas, podemos comprobar como están subidos en un pegaso tricolor y que no solo no han reconocido su oscuridad y mucho menos la han abrazado sino que además viven en una profunda incoherencia, en un auto-engaño espectacular y cultivando (igual inconscientemente) el ego espiritual; la forma de ego más peligrosa; no por dañina, que también, sino porque de este burro es muy difícil bajar…


Cuando te crees que sabes, cuando te crees maestro de una teoría que no te ha calado profundo y ha transformado tu vida, estás en una nube de idealización fatídica


Bueno, para que nos entendamos, digamos que hay muchísimos bla,bla,bla y pura performance y, de verdad, hay que andar con cuidado.


Últimamente ha sido como un despertar para mi darme cuenta que ahora mismo nos encontramos en este momento de show espiritual y justamente porque no somos capaces de reconocer todo nuestro lado oscuro


Llevo ya un tiempo viendo y escuchando historias de todo tipo. Desde algunas menos peligrosas como mujeres diciendo a sus alumnas “suelta tu cadera” y ver que la "profesora" tiene una amplitud de movimiento hiper-limitada o el otro día que pude presenciar como alguien guiaba una dinámica y les decía a los participantes, “relaja tu cuerpo y fluye con la música…” y podías percibir su tensión en cada músculo, la rigidez en cada uno de sus movimientos.


A otras más peligrosas que no he vivido pero que me han contado en primera persona como abusos y manipulación de todo tipo.

Es increíble darse cuenta de los niveles en los que podemos engañar y auto-engañar;


Por otro lado es verdad que, a la vez que todo esto está pasando, también es cierto que se está abriendo todo este mundo del misterio, de lo oculto, de lo sutil;


incluso desde la nueva ciencia con el estudio de los procesos de cambio de ondas cerebrales en los estados de meditación, en la investigación cómo afectan nuestras emociones en la composición bioquímica de nuestro cuerpo, en la regeneración celular o en la epigenética, por ejemplo, en cómo podemos transformar la información de nuestro código genético.


La cosa es cómo podemos integrar los dos mundos, nuestra parte física y la sutil, espiritual o energética y que sea real y no un ilusión mental o una forma de hacer crecer este ego espiritual.


Porque si pasamos de un lugar a otro, de un extremo a otro, nos quedamos igual o peor: más confundidos y encima pensando que vamos por el buen camino; sin coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos y sin comunión entre nuestro cuerpo y nuestra alma.


A lo mejor pensaréis, ¿y esto qué tiene que ver con lo de estar mal, triste, deprimido, desanimada? Pues todo. La dualidad tiene que ver con todo. Luz todo el día te quemas, oscuridad todo el día te hielas.


No se puede estar siempre arriba ni siempre abajo y nadie, ningún maestro del mundo mundial es perfecto.

Uno de los grandes aprendizajes que hay que recuperar es aprender a pasar por todos los estados, por la oscuridad del alma, por nuestro invierno interior reconociendo su gran valor en nuestra evolución


Es el momento más sensible, más vulnerable, más íntimo, más receptivo. Nuestro lado femenino. Este que de verdad, de verdad, de verdad, aún estamos muy lejos de ver, reconocer, abrazar y ensalzar. El código que en el momento que consigamos activar cambiará profundamente nuestro mundo.


Y este viaje solo lo puede hacer un@ mism@; podemos tener a una guía que nos acompañe por estos laberintos internos de dolor, de tristeza, de culpa, de todo lo oscuro; pero tiene que ser alguien que realmente disponga de recursos que te ayuden a hacer tu camino y, sobretodo, que no manipule y que confíe en tu capacidad para atravesarlo y sostenerlo hasta que sientas que lo estás haciendo tú y que ya puedes sola porque, en realidad, ya podías; solo que ahora lo sabes y lo sientes.


Entonces tu guía pasa de ser tu guía a ser lo que ya era: solo tu acompañante, una fuente de conocimiento,alguien con quien te apetece compartir el camino y aprender


Con los ojos que ven más allá bien abiertos, atendiendo nuestra intuición, sin dejarnos seducir por palabras y frases “woow”, escuchando despacito con el corazón, dándonos tiempo para escoger y recordando que hay mucho encantador de serpientes rondando, cantamañanas y vende humos paseando por el mundo y es una de las pruebas que ahora nos toca pasar.


Cada elección es nuestra responsabilidad. Nos pueden engañar, vaya, seguro que va a pasar porque es parte del proceso que estamos viviendo con las personas y la información, ahora es el momento.


Lo importante no es si nos engañan; lo importante es darnos cuenta, no autoengañarnos nosotras, aprender a poner límites, darnos cuenta de hasta qué punto nos dejamos engañar…

En definitiva, como siempre, qué aprendizajes nos llevamos de la experiencia y con el tiempo y paciencia ir afinando la intuición y la sensibilidad para poder percibirlo antes.


Si te sientes engañada, manipulada o te has dado cuenta que tu maestr@ no te puede guiar porque anda más perdida que tu, tranquila, la cosa está de moda! Lo importante es que te has dado cuenta y que la próxima estarás más atenta a todas las señales que ya habías visto pero que no habías hecho caso; tu escogiste al embustero para practicar; solo ha sido parte de tu super entrenamiento...


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